Sin Alejandro Diez, con jugadores al límite de faltas y perdiendo por siete al inicio del último cuarto, el equipo de Federico Fernández protagonizó otra gesta extraordinaria. Esta vez con el héroe menos pensado: Anthony Peacock. En el último segundo, escribió otro capítulo glorioso del Verdolaga en esta temporada.
Ferro Carril Oeste venció a Regatas 87 a 85 en el quinto y definitivo juego de los cuartos de final de la Liga Nacional de Básquet, jugado en Corrientes. No fue un partido: fue una montaña rusa de emociones, una prueba de carácter descomunal y, al final, uno de esos cierres que uno va a recordar por siempre. El conjunto de Caballito llegó a estar abajo por 16 puntos, perdió a Alejandro Diez por un corte en la boca que lo desafectó del partido, tuvo tres jugadores en cuatro faltas durante el tramo decisivo, y aun así encontró la manera de darlo vuelta, y de sobrevivir a una última jugada de película —con Anthony Peacock como héroe improbable— para meterse entre los cuatro mejores del básquetbol argentino.
Ramírez y Gallizzi, amos y señores
El partido arrancó con Regatas enchufado y con Claudio Fabián Ramírez Barrios en una noche de aquellas. El pivot correntino fue el protagonista absoluto del primer cuarto: convirtió de dos, de tres y con frialdad para ejecutar desde la línea de libres, terminando el período con 17 puntos y una eficacia apabullante. Tayavek Gallizzi también se hizo sentir desde el arranque, y Regatas llegó a sacar 10 de diferencia en el tramo central del cuarto. Ferro se complicaba con el resguardo temprano de Jonatan Torresi con dos faltas en 4 minutos, pero sin embargo respondió con un parcial de 10-0 protagonizado por la presencia de Kevin Hernández bajo el poste y el ingreso furioso de Rodrigo Gallegos aportando bombas desde el banco. El verde igualó el marcador en 21 y llegó a ponerse al frente por un punto. Pero Regatas reaccionó con otra carrera de 8-0 y se fue al primer descanso arriba por 31-24.
Ferro se queda, Jaime toma el mando
Si el primero fue el monólogo de Ramírez Barrios, el segundo lo fue de Andrés Jaime. El alero ingresó para traer dolores de cabeza desde el perímetro: 3 de 4 en triples, cortinas impecables para redondear 15 puntos en poco más de nueve minutos. Ferro acumuló problemas: el equipo llegó en penalización demasiado pronto y no pudo encender la mecha del tiro exterior. Del lado de Regatas, tampoco todo fue tranquilidad: Juan Pablo Corbalán sumó su tercera falta personal antes del descanso, lo que obligó a Ramella a cuidarlo. Iván Gramajo embocó un triple a casi 8 metros del aro con la posesión casi extinta, mientras Jano Martínez respondía también de larga distancia para intentar acortar, pero el Remero manejó siempre la ventaja llevándola a 16
Al cierre del período, el partido se detuvo casi 20 minutos cuando Alejandro Dieez quedó con su cara sangrando en el suelo y tuvo que retirarse en ambulancia. El interno verdolaga recibió un codazo de Ramírez Barrios y la terna arbitral tomó el criterio de no sancionar falta al decretar que fue un movimiento natural del correntino abriéndose paso. Ferro no sumaba más que problemas en la noche, perdiendo uno de sus hombres de peso y en un momento crítico de la noche. Regatas se terminaría yendo al descanso arriba por 54-41.
Ferro dio pruebas de vida
El tercer cuarto arrancó con Regatas dominando con autoridad: Ramírez Barrios volvió a conectar desde afuera y el local volvió a estirar la brecha en 15 puntos. Ferro, en cambio, acumulaba pérdidas a un ritmo preocupante —cuatro en menos de tres minutos— y el partido parecía encaminado para el conjunto local. Pero entonces algo cambió. Martínez, luego de varios intentos fallidos, se sacó la frustración y rompió la sequía con un triple que contagió a Lezcano para encontrara el suyo. El tucumano apenas llevaba 7 puntos y una asistencia en la noche cuando bajó la distancia a 10.
En ese contexto Defelippo empezó a aparecer con recuperaciones y puntos importantes. Anthony Peacock, que apenas tuvo dos minutos en toda la serie y ahora tenía entrada casi obligada tras perder a Diez, aportó para seguir cambiándole la cara al equipo con un doble en suspensión para ponerse a ocho. Bettiga sacó otra bomba de la galera y la carrera de Ferro llegó a ser de 9-0 para ponerse a 5 con poco más de un minuto para el cierre del período. Peacock volvió a convertir en la zona pero Regatas con un doble de Jaime cerraría el parcial 67-60.
Y ahora, coraje
El último cuarto fue a puro vértigo. Ferro arrancó el período con Defelippo anotando un triple asistido por Lezcano que encendió al visitante, y Corbalán respondió también desde el perímetro para Regatas. Pero la dinámica ya era otra con Lezcano prendido fuego. El “Tucu” sacudió la estantería y con penetraciones, triples y efectividad en los libres lideró un parcial de 8-0 que en un pestañeo puso a Ferro al frente por primera vez en todo el partido. Ramírez Barrios volvió al banco por faltas y el equipo de Ramella ya no tenía el control.
Hernández volvía a estar en sintonía y fue otro puntal: frío en los tiros libres y agresivo en la pintura. Ferro llegó a liderar por 73-68 y el Fantasma se desvanecía con el cronómetro corriendo en su contra.
Peacock, el héroe menos pensado
La recta final fue de infarto. Ramírez Barrios volvió y anotó un triple desde la esquina para recuperar una ventaja mínima de 80-79. Pero Lezcano con una acción individual y siguiendo a tono en los libres y Kevin también cobrando una falta pusieron una diferencia de 5 a favor de Ferro que ya se sentía al borde de la gloria. Con veinte segundos para el cierre, Ferro no pudo capturar el rebote tras un intento fallido de Barrios y Corbalán que había quedado sin marca anotó un nuevo triple para el 83-85. Con 12 segundos para el cierre, Oeste tenía que reponer pero en vez de jugar corto y asegurar eligió un envío largo para Hernández asentado bajo el aro. Kevin no recibió cómodo, recuperó Regatas y Bettiga cometió su quinta falta que puso a Gallizzi en la línea de libres para empatar en 85.
Con cuatro segundos y siete décimas por jugarse, Ferro debía sacar desde el fondo para ganarlo o forzar el suplementario. Y fue ahí donde la noche encontró su giro más irónico y delirante.
Leandro Ramella reclamó que Anthony Peacock —quien había ingresado tras la salida del “Ruso” durante los libres de “Taya”— debía permanecer en cancha en lugar de José Defelippo, que había entrado luego del tiempo muerto. Los árbitros detuvieron todo y, en medio de esa confusión, Ferro ganó otro minuto y medio invaluable para explicarle a Peacock exactamente qué debía hacer. El local, sin quererlo, le había dado al Verdolaga el tiempo que necesitaba.
Repuso Jano Martínez. Vinieron los movimientos de Gallegos, el corte de Lezcano… y entonces apareció una acción que nadie tenía escrita. Lezcano falló el lanzamiento, la pelota quedó viva y Kevin Hernández la peleó en el aire. Ahí emergió Anthony James Peacock —el mismo jugador cuya presencia en cancha había exigido Ramella— para capturar el rebote y lanzar antes de que se encendiera la chicharra final.
Hubo revisión. Hubo suspenso. Y el doble fue válido.
Ramella había pedido que Peacock estuviera en cancha. Peacock entró. Y Peacock le ganó el partido.
Ferro está en semifinales de la Liga Nacional y quiere seguir haciendo historia.


