Ferro llegaba con la ventaja de haber ganado el primer juego y con la ilusión de irse 2-0 rumbo al Etchart. No pasó. Regatas salió a jugar el partido de su temporada y lo ganó con claridad: 81-60, un resultado que no admite discusión, con fuego desde el perímetro y una defensa colectiva que no dejó pensar al Verde para empatar la serie de cuartos de final 1-1.
La efectividad de Gramajo marcó la primer ventaja
Regatas salió con una idea clara y la ejecutó desde el primer minuto: pase picado al poste y Tayavek Gallizzi cayendo a la pintura. La receta funcionó tres veces seguidas. El santafesino —que había sumado apenas seis puntos en el primer juego— anotó seis en los primeros segundos. Ferro reaccionó con la circulación de balón que lo caracteriza y Valentín Bettiga empató el marcador en siete.
El cuarto lo resolvió Iván Gramajo. El alero encadenó tres triples aprovechando cada error de Ferro en ataque y convirtió la paridad inicial en una diferencia que Regatas ya no soltaría. El primer cuarto cerró ajustado, pero con el local ganando terreno.
Bettiga sostuvo a Ferro en la adversidad
El conjunto de Federico Fernández abrió el segundo período presionando para generar robos que le permitieran acceder a transiciones rápidas. Comprimió espacios y dificultó la circulación local, pero no logró convertir en los primeros dos minutos. Tampoco el Remero podía acceder al aro y fue Juan Tello quien movió el tablero. Casi de inmediato, Mateo Chiarini conectó el cuarto triple de Regatas en la noche. Siete puntos de ventaja y el Verde obligado a pedir tiempo muerto.
El elenco visitante respondió con su manual: Lezcano, Hernández y Defelippo hilvanaron pases sin que la pelota se detuviera y la diferencia bajó a tres (28-25). Hubo un tramo de cinco minutos en el que el partido pudo quebrarse para cualquiera de los dos lados.
Una polémica falta antideportiva cobrada a Defelippo —que debía ser ordinaria— tensionó el cuarto y fue aprovechada por Regatas. El local extendió la diferencia a seis y Ferro perdió cierta fluidez que había recuperado hasta ese momento. La aparición del “Ruso” desde el perímetro en dos oportunidades y la lucha de Alejandro Diez en la pintura permitieron que los correntinos no se escaparan y que el período cerrara, aún con perspectivas de recuperación, con ventaja local por 43-37.
Sequía ofensiva y dominio local
En el tercer cuarto, Regatas pudo controlar defensivamente a Ferro, que tardó casi cuatro minutos en anotar su primer punto del período. Mientras tanto, los dirigidos por Ramella se escapaban a 11 puntos hasta que Diez logró calmar la sequía y bajar la distancia a nueve (48-39). La solidez en el uno contra uno del Fantasma negó las entradas al aro que Oeste necesitaba para sumar.
La máxima llegó con un triple de Ramírez Barrios que puso el marcador 55-41 y obligó nuevamente a Federico Fernández a replantear conceptos.
Ferro intentó cambiar su estructura defensiva —pasó de zona a individual, con cambios en los bloqueos— pero Regatas también entró en un bache ofensivo: no anotó durante casi cuatro minutos en el tramo medio del cuarto. El partido pareció dormirse. Jano Martínez le robó una pelota al Penka Aguirre con una anticipación extraordinaria y tuvo dos tiros para recortar, pero convirtió solo uno. Ferro llegaba al último cuarto con diez puntos de desventaja y sin haber anotado un solo triple en la segunda mitad.
Corbalán liquidó la noche para Regatas
El último período comenzó y Ferro seguía sin encontrar efectividad en los tiros. La estadística final lo sintetiza con brutalidad: 0 de 15 en triples en el segundo tiempo.
Regatas, en cambio, encontró a Juan Pablo Corbalán. El base asumió la responsabilidad de marcar la diferencia definitiva: anotó en situaciones incómodas, con la marca encima, forzando lanzamientos pero convirtiéndolos igual. Con un triple suyo, el conjunto local estiró la ventaja a 17 puntos en apenas tres minutos.
Antes de ese bombazo, el partido tuvo otra polémica: una falta táctica sobre Lezcano no fue sancionada, incluso reconocida por el propio jugador de Regatas, que levantó la mano sin vacilar. Como la pelota se había ido fuera del campo, la acción continuó y derivó en el triple local.
Aun desconectado de su mejor versión, Ferro intentó recuperar terreno a fuerza de pases, pero únicamente tenía a Diez peleando en soledad y al tucumano buscando romper la defensa rival desde distintos ángulos, aunque sin poder de resolución. El atrevimiento de Martínez y la vehemencia de Gallegos tampoco surtieron efecto, y todo fue convirtiéndose en un desenlace previsible que desembocó en un contundente 81-60, resultado que marcó la igualdad de la serie de cuartos.
Una serie abierta que tendrá su próximo capítulo en Caballito
La serie se traslada al Estadio Héctor Etchart, donde Ferro buscará fortalecerse ante su gente. El Juego 3 se disputará el próximo miércoles a las 19, mientras que el cuarto partido se jugará el viernes 15 a las 20 hs.
Regatas llega con el viento a favor: empató la serie, mostró una gran defensa en el segundo tiempo y tiene a Corbalán y Gramajo en altísima confianza. Ferro, en cambio, tendrá que resolver el problema más urgente: el 0 de 15 en triples del segundo tiempo es una alarma que Federico Fernández no puede ignorar. También será fundamental recuperar solidez defensiva y reencontrarse con la identidad ofensiva que hizo posible llegar a esta instancia.


