Ferro fue más que All Boys en el estadio Islas Malvinas, generó las situaciones más claras y hasta jugó con un hombre de más en el cierre. Sin embargo, la falta de eficacia y de decisión en el complemento lo dejó con un empate que sabe a poco.
Un dominio que no se tradujo en el resultado
Ferro fue a Monte Castro con una formación similar a la que había presentado en Villa Crespo y, en el análisis global, dejó una imagen levemente superior a la del conjunto local. Contó con un hombre de más durante los últimos 15 minutos, pero no supo capitalizar la ventaja.
El Verdolaga mostró aspectos interesantes en el primer tiempo: dominó, generó juego y dispuso de las situaciones más claras. El trámite le había servido la victoria en bandeja, pero la falta de eficacia terminó opacando una tarea que, hasta allí, era aceptable.
El inicio fue auspicioso. Con un esquema ordenado y claro, Ferro tomó el control del partido desde el arranque y lo sostuvo durante toda la primera etapa.
Ozuna y Kihm respondieron bien por las bandas, Hoyos fue el más dinámico del mediocampo y Parisi se movió con inteligencia entre líneas, en sintonía con Franco García. All Boys, en cambio, prácticamente no inquietó en ataque ni logró exigir a Monetti.
Rondina dispuso un equipo sólido con un 5-3-2 que le dio estructura y le permitió progresar con la pelota. El local apostó por un 4-4-2, con momentos en los que Ricky Blanco se soltó como enganche, aunque sin generar peligro real.
Juego friccionado y una baja que obligó a rearmar
El partido tuvo un alto nivel de roce desde temprano. El juego brusco se tradujo en amonestaciones y también en consecuencias físicas.
Juan Orellana debió salir a los 16 minutos tras una dura infracción de Emiliano Purita. Ferro reacomodó piezas sin modificar la línea de cinco: Felipe Obradovich retrocedió al fondo y Gino Olguín ingresó al mediocampo.
Lejos de resentirse, el equipo encontró en el ex San Martín de San Juan una pieza importante para sostener el dominio territorial y futbolístico.
Situaciones desperdiciadas y un 0-0 injusto
Durante el primer tiempo, Oeste dilapidó varias oportunidades claras. García tuvo dos: en una definió débil y en otra intentó picarla sin éxito.
A los 30 minutos, Parisi tuvo una chance inmejorable tras una serie de rebotes, pero su remate se fue por encima del travesaño. El “Toro” también contó con otra ocasión tras desbordar, aunque su definición salió demasiado abierta.
En el cierre de la etapa, una buena combinación entre Parisi y Ozuna terminó con una gran respuesta de Carrizo. Ferro se fue al descanso con sensaciones encontradas: había hecho méritos, pero el 0-0 dejaba gusto a poco.
Un segundo tiempo que fue perdiendo claridad
El complemento comenzó con la misma tónica. Ferro siguió siendo protagonista, manejando la pelota y buscando los mismos circuitos. Hoyos probó desde el arranque y el equipo continuó generando aproximaciones. All Boys respondió más con empuje que con ideas y su ocasión más clara fue un centro de Purita que exigió a Monetti.
Con el correr de los minutos, el partido se volvió más trabado. Ferro perdió claridad y cayó en el juego friccionado que proponía el rival. Rondina buscó variantes para reactivar el ataque. A los 20 minutos ingresaron Mateo Acosta y Jonathan Menéndez, pero el desarrollo no cambió demasiado.
El partido se fue apagando, sin situaciones claras, y el empate empezó a tomar forma en Monte Castro.
La expulsión que abrió una puerta que Ferro no cruzó
A los 32 minutos, Ferro realizó nuevas variantes que parecieron más conservadoras que ofensivas. Poco después, llegó una oportunidad clave: Purita fue expulsado y dejó a All Boys con diez jugadores. El Verdolaga tenía más de diez minutos para ir en busca del triunfo. Era el momento ideal para romper el partido.
Pero no lo aprovechó.
Ferro no aceleró el ritmo ni cargó el área con decisión. Obradovich se mantuvo en una posición defensiva y el equipo optó por una posesión controlada. All Boys se replegó aún más y resistió sin sobresaltos. Los ingresos de Acosta y Menéndez no lograron desequilibrar: faltaron centros claros y profundidad en los últimos metros.
Un punto con sensaciones encontradas
El balance final deja reflexiones mixtas. Un primer tiempo que invitó a ilusionarse y un complemento más tibio, incluso con superioridad numérica. Hubo orden y actitud, pero fallaron la precisión y la toma de decisiones en los momentos clave. La sensación es clara: Ferro tiene con qué, pero todavía no termina de decidirse. El tiempo dirá si este punto vale o dolerá más adelante.


