Después de la derrota ante Estudiantes, el DT puso el cargo a disposición y la Comisión Directiva no dudó. Se terminó el ciclo del “Huevo” en Caballito.
Lo que se veía venir, se confirmó. Sergio Rondina dejó de ser el entrenador de Ferro Carril Oeste. Tras la caída ante Estudiantes — la última de una serie de resultados que fueron vaciando de paciencia al hincha — el técnico puso su renuncia a disposición y la dirigencia la aceptó. De común acuerdo, como dice el comunicado oficial. Aunque la realidad es que los números y el juego hablaron solos. Un ciclo que nunca encontró la performance que se esperaba.
Hubo destellos — el debut prometedor ante San Telmo, la entrega ante San Miguel, el punto luchado en Santa Fe ante Colón, el triunfo ante Atlanta en Villa Crespo — pero nunca apareció la consistencia. El equipo mostró caras demasiado distintas según el partido, y esa irregularidad terminó siendo su marca registrada. En una categoría tan pareja como la Primera Nacional, la inconsistencia y errores puntuales (que a veces exceden al entrenador) se paga caro.
La derrota ante Estudiantes fue la gota que colmó el vaso. No solo por el resultado en sí, sino por cómo se dio: Ferro volvió a mostrar un nivel por debajo de lo esperado, y en Caballito la bronca ya era difícil de disimular. La experiencia de Rondina dictó que era momento de dar un paso al costado antes de que la situación se complicara más.
Ahora la pelota pasa a la Comisión Directiva y al Secretario Técnico Pablo Frontini: Ferro necesita un técnico a la altura de las circunstancias, y lo necesita ya. La competencia no espera y el calendario sigue corriendo. Lo que sí hay es movimiento: en los pasillos de García Lorca 350 los nombres empezaron a circular antes de que se hiciera oficial la salida, casi como si este desenlace fuera una cuestión de tiempo. El que suena más fuerte es un hombre que ya estuvo sentado en el banco verdolaga y dos alternativas con reciente paso por la Primera División.
¿Quién viene? Por ahora, silencio y bombas de humo. Pero en Caballito saben que no hay margen para equivocarse en la próxima elección.


