En una tarde que volvió a dejar más dudas que certezas, Ferro Carril Oeste perdió 1-0 ante Estudiantes de Buenos Aires por la fecha 9 de la Primera Nacional. El gol de Darío Rostagno en el inicio del partido condicionó todo el desarrollo y dejó al Verdolaga otra vez corriendo desde atrás, en un escenario que se repite fecha tras fecha. Sergio Rondina quedó en la cuerda floja.
Un error temprano que marcó el partido
El quiebre llegó a los 10 minutos. Ferro tuvo una pelota parada a favor que ejecutó mal y, en lugar de generar peligro, quedó descompensado. Estudiantes recuperó rápido, salió directo y encontró a la defensa local mal parada. En pocos toques, la jugada terminó con Rostagno definiendo con frialdad ante la dubitativa salida de Fernando Monetti. Fue una acción puntual, pero que sintetiza un problema estructural: retrocesos lentos y mala ocupación de los espacios tras una pérdida.
Dominio estéril y una chance aislada
Tras el golpe, Ferro intentó reaccionar; sin embargo, lo hizo sin demasiadas ideas. Además, fue impreciso y no logró superar a un Pincha ordenado, que apostó a la contra. El equipo de Sergio Rondina no encontraba los caminos para lastimar a un rival que se mostró sólido, bien plantado y sin necesidad de arriesgar más de lo justo.
Con el correr de los minutos, recién pasados los 30, García tuvo un mano a mano que tapó Campisi —la chance más clara del local en todo el primer tiempo— y, a los 41’, en un tiro libre cerca del área, Olguín remató apenas por encima del travesaño. De todas maneras, esas dos situaciones aisladas no ayudaron a evitar el reflejo de lo que fue la primera etapa: Ferro sin ideas y Estudiantes cómodo con la ventaja.
Variantes sin efecto
Al inicio del segundo tiempo ingresaron Corda por Zubowicz, Obradovich por Gómez y Mateo Acosta por Dening. Un triple cambio con el que el Verdolaga buscaba modificar la imagen dejada en la primera mitad.
Pero las variantes no alcanzaron. Los caminos para inquietar a Campisi no aparecieron y, paradójicamente, la cancha le quedó más amplia al local que a la visita. A los 24 minutos del complemento, el “Huevo” realizó otras dos modificaciones: Parisi entró por Hoyos y Kabalin por Olguín. A pesar del movimiento de fichas, nada cambió respecto a la producción del primer tiempo.
En ese contexto, los dirigidos por Alfredo Grelak encontraron espacios para contraatacar y estuvieron más cerca de liquidarlo: primero, un mano a mano que resolvió bien Monetti para evitar el 2-0; luego, un cabezazo que pasó muy cerca del palo. Por el contrario, Ferro apenas logró inquietar con remates lejanos y centros que, una y otra vez, no encontraron un destinatario claro.
En definitiva, muchas llegadas al borde del área, pero casi sin tiros al arco. Por otro lado, Ferro tuvo la pelota, pero nunca supo cómo lastimar. La falta de creatividad, la previsibilidad en ataque y los problemas en la retaguardia volvieron a desnudar una estructura que se resquebraja ante cualquier golpe. Lo más preocupante es que hoy también careció de reacción anímica ante la adversidad.
Un presente que preocupa: ¿sigue Rondina?
Con nueve puntos en nueve fechas, Ferro sigue sin consolidarse y, de a poco, comienza a alejarse de los puestos de vanguardia. Si bien la distancia con el último lugar de clasificación —ocupado por Racing de Córdoba, con 11 unidades— no es amplia en términos matemáticos, lo cierto es que el bajo rendimiento y la falta de gol agrandan esa brecha desde lo futbolístico. En contrapartida, Estudiantes de Caseros sumó su tercera victoria consecutiva, alcanzó la línea del Verdolaga y ratificó su levantada.
La ausencia de Sergio Rondina en la conferencia de prensa posterior al partido alimentó las dudas sobre su continuidad. En Caballito, el clima vuelve a enrarecerse y la sensación de ciclo cumplido empieza a tomar fuerza.
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