Hay empates que valen más que un triunfo por lo que significan. El 1-1 de Ferro ante Colón en el Estadio Brigadier General Estanislao López dejó esa sensación: punto trabajado, carácter competitivo y la confirmación de que el Verde 2026 sabe a qué juega. En una cancha siempre compleja y ante un rival de peso, el equipo de Caballito mostró orden, personalidad y recursos para plantarse de igual a igual.
El arranque fue táctico, de estudio. Colón manejó más la pelota, empujado por su gente, mientras Ferro eligió inteligencia antes que vértigo. Dos líneas de cuatro compactas, bloque bajo bien coordinado entre los 30 y 40 metros y un mensaje claro: cerrar el centro, invitar a ir por afuera y esperar el momento para lastimar. El Sabalero presionó alto, pero el Verde absorbió ese primer cuarto de hora sin fisuras, sosteniendo la estructura y achicando espacios con disciplina.
La jugada que pudo cambiar el desarrollo llegó antes del descanso. Un penal sancionado (inventado) por el árbitro Bruno Amiconi encendió la polémica, pero allí apareció la figura de Fernando Monetti. El arquero respondió con reflejos y temple para contener el remate de Bonansea y mantener el cero. Fue un punto de quiebre anímico: justicia en el marcador y envión para encarar el complemento con otra convicción.
En el segundo tiempo Ferro ajustó piezas y dio un paso adelante. El 4-4-2 inicial mutó hacia un 4-3-3 más ambicioso, con mayor presencia por las bandas y presión más alta sobre la salida rival. El efecto fue inmediato: recuperación rápida y profundidad. A los 10 minutos llegó la recompensa. Centro preciso de Ozuna y anticipo letal de Kabalin para el 1-0.
Con la ventaja, el partido entró en otra dinámica. Colón adelantó líneas y Ferro volvió a replegarse con orden, formando un rombo en el mediocampo y reforzando la zona defensiva. Monetti transmitía seguridad y el equipo parecía tener controlado el trámite. Incluso hubo una chance para ampliar, pero el travesaño le negó el segundo a Kabalin en un tiro libre que llevaba destino de red.
Sin embargo, los relevos del conjunto santafesino renovaron energías. A los 27 minutos, Ibarra encontró un espacio en el área y selló el empate apenas instantes después de ingresar. El cierre fue abierto, de ida y vuelta, con ambos buscando el golpe final, aunque sin precisión en los metros decisivos.
El balance deja matices positivos. Ferro supo defender en bloque bajo, pero siguió teniendo problemas en la zaga central. Mostró capacidad para transformarse en un equipo vertical cuando recupera y tuvo personalidad para sostenerse en un escenario adverso. Queda como aprendizaje administrar mejor la pelota cuando está en ventaja, sobre todo con este tipo de rivales con jugadores desequilibrantes, evitar ceder tanto terreno y afinar el último pase para liquidar cuando el partido lo permite.
Hoy el punto suma y sigue fortaleciendo: fuera de casa y ante un candidato. Si bien no tuvo la fluidez que se vio en gran parte de los compromisos ante San Telmo y San Miguel, Ferro mantuvo una estructura, variantes y convicción. La próxima parada el 14 de marzo ante Godoy Cruz en Mendoza, será otro examen para un equipo que sigue construyendo identidad y quiere consolidarse como protagonista principal.

